Cátedra de la Paz

Cátedra de la Paz
Hagamos la Paz en paz

sábado, 31 de enero de 2026

OPERATIVO DEL SENIAT EN LOS CUROS

 

El pasado 29 de enero 2026, se realizó el operativo del SENIAT en Los Curos en los tema del Impuesto Sobre la Renta (ISLR) y del Registro de Información Tributaria (RIF).

El equipo del SENIAT se traslado al Módulo Fermín Rodríguez al lado del Registro Civil de Los Curos en el sector del Entable, en la Parroquia Civil Osuna Rodríguez “Los Curos”, del municipio Libertador del Estado Mérida, Venezuela.

En este operativo, los funcionarios orientaron a la Gente de Los Curos para la renovación o emisión por primera vez del Registro de Información Tributaria (RIF) así como cambio de contraseñas e importancia de contar con el documento fiscal indicado.

Por otra parte, se dispensó una breve charla por grupos de los asistentes al operativo para orientarles sobre la importancia y deber de hacer la declaración del Impuesto Sobre la Renta (ISLR) para personas naturales y jurídicas que se vence este 30 de marzo 2026.

Para la señor Carmen Cuellos, asistente a operativo comentó “me gusto la orientación que me dieron de estos dos documentos que como ciudadana debo tener al día” mientras que Héctor Monsalve acotó “vive para que me orientaran sobre el pago del ISLR ya que tengo un negocito que he iniciado pero es pequeño; acá en el operativo me orientaron muy bien qué debo hacer para cumplir con esta obligación que nos dice el SENIAT”

De esta manera, la Gente de Los Curos acompañadas por sus organizaciones comunales logran tener la información de los servicios y obligaciones de las diversas instituciones públicas. Al finalizar, el operativo transcurrió con total normalidad. CIBERPAZ/wtu

 


jueves, 29 de enero de 2026

JORNADA DE GINECOLOGIA EN LOS CUROS

 

El Grupo de Operaciones Tácticas Tulio Febres Cordero, afiliado a PCM, PCML FEVESAR y RUSF, brindó apoyo operativo y logístico durante la Gran Jornada Quirúrgica de Ginecología, desarrollada en el Ambulatorio Tipo III Los Curos, parroquia Osuna Rodríguez del municipio Libertador.

La actividad se realizó como parte del Fortalecimiento del Plan Quirúrgico en el estado Mérida, cumpliendo una jornada de guardia de prevención y traslados regulares de pacientes entre las 7:00 a. m. y las 4:00 p. m., sin registrarse novedades. El despliegue se efectuó en el cuadrante de paz N° P-02, reafirmando el trabajo coordinado entre instituciones de salud y voluntariado organizado.

Según el reporte oficial N° 01, la jornada contó con el respaldo del personal voluntario, que facilitó el traslado seguro y oportuno de pacientes, contribuyendo al éxito del operativo sanitario. La actividad benefició directamente a dos pacientes intervenidos quirúrgicamente y de manera indirecta a 20 personas de la comunidad e instituciones vinculadas al proceso asistencial.

El operativo se realizó a solicitud de la Dra. Eliana Núñez, coordinadora del Ambulatorio Los Curos, y bajo la coordinación general del TSU José Araque, responsable institucional del Grupo de Operaciones Tácticas Tulio Febres Cordero. Para la cobertura se dispuso de las unidades Enzo 03 y Enzo 04.

Entre los voluntarios en acción destacaron Antonio Rivas, Samuel Figueredo y Fernando Fernández, quienes trabajaron junto a la Autoridad Única de Salud del estado Mérida, Dra. Moraima Salazar, el Dr. José Sánchez, coordinador del Plan Quirúrgico de la Corporación de Salud, el equipo del Centro de Alta Tecnología “Las Heroínas” (CAT), así como médicos, enfermeras y camilleros del ambulatorio.

La jornada evidenció la importancia de la articulación interinstitucional y comunitaria para fortalecer el acceso a la salud, reafirmando el compromiso del voluntariado con el bienestar y la atención oportuna de la población merideña. CIBERPAZ/conIA/wtu

 


jueves, 22 de enero de 2026

REGRESO A CLASES EN LOS CUROS

 

Con el canto vibrante del Himno Nacional y la mirada firme de nuestros estudiantes en hacia el pabellón tricolor, la comunidad educativa de Los Curos vivió un día especial el lunes 12 de enero, fecha en la que se inició formalmente el Segundo Momento Pedagógico del año escolar.

Este día cívico de bienvenida no solo marcó el regreso a las aulas, sino también un momento de encuentro, de reencuentro con la identidad, el respeto y la alegría de aprender juntos.

Siguiendo las orientaciones pedagógicas de las autoridades educativas para este nuevo ciclo educativo, la jornada inició con la izamiento del glorioso pabellón nacional y la entonación de nuestro Himno Nacional, símbolos que nos hermanan y recuerdan valores profundos de pertenencia.

El protocolo estuvo a cargo del profesor Jimmy Sánchez y la Brigada de Convivencia y Paz “General Rafael Urdaneta” del Complejo Educativo Aristóbulo Istúriz  en Los Curos, quienes junto al estudiantado y el personal docente hicieron de este acto un momento lleno de respeto, emoción y compromiso con el porvenir.

La lectura sobre Identidad Nacional, seguida de orientaciones socio-emocionales, estuvo a cargo de la directora de la institución, la Licda. Yoselin Rojas, quien además explicó el significado de mantener la bandera a media asta en señal de respeto y reflexión en aquellos contextos que lo ameritan, subrayando el valor de la memoria, la dignidad y el aprendizaje colectivo.

Este regreso a clases en Los Curos es parte de un calendario nacional que retomó las actividades educativas después del receso decembrino. El Ministerio del Poder Popular para la Educación en Venezuela confirmó que el 12 de enero fue la fecha oficial para el reinicio en todas las instituciones del país, como parte del segundo momento pedagógico del año escolar 2025-2026.

El inicio de clases en Venezuela, en medio de contextos diversos, ha sido señalado por autoridades educativas como un momento para garantizar el derecho fundamental a la educación, enfatizando que “la educación nos hace libres, la lectura amplia nuestra comprensión del mundo y las rutinas nos dan certezas”.

El propio ministro de Educación hizo un llamado a las familias y al gremio docente a mostrar solidaridad, empatía y profesionalismo con los estudiantes, recordando que la escuela es un espacio seguro y fundamental para el crecimiento y el desarrollo integral de cada niño, niña y joven.

A nivel nacional, algunas organizaciones defensoras de derechos humanos han reconocido el valor del inicio escolar como espacio protector, pero también han expresado preocupaciones legítimas sobre las condiciones en las que se desarrolla el retorno a las aulas, sobre todo en contextos de inestabilidad o con desafíos en seguridad, movilidad o recursos. Estas voces recuerdan que los derechos de la niñez no se suspenden, y que la comunidad educativa debe garantizar ambientes afectivos, seguros y propicios para el aprendizaje integral de todos.

En el estado Mérida, al igual que en muchas otras regiones del país, el regreso a clases ha sido recibido con entusiasmo por padres, madres, representantes, docentes y estudiantes, quienes ven en este momento la oportunidad de reconstruir rutinas, fortalecer vínculos y avanzar en objetivos de aprendizaje.

La licenciada Diana Lobo, promotora educativa de la Cátedra de la Paz y Derechos Humanos Mons. Oscar Arnulfo Romero comentó “para la comunidad educativa de Los Curos, este día cívico no fue simplemente una celebración formal. Fue un acto de esperanza compartida, donde cada estudiante, docente y trabajador escolar se sintió parte de un proyecto educativo común. Fue un momento para recordar quiénes somos como nación y comunidad, para reafirmar nuestro compromiso con la paz, el respeto como nación y el desarrollo de capacidades para la vida desde la convivencia ciudadana. Todo se inicio con mucha calma y seguridad para nuestros niños, niñas y adolescentes”

Los gestos simbólicos —como la entonación del Himno, el respeto a nuestros símbolos patrios y las orientaciones socio-emocionales— ayudaron a que este inicio escolar fuera una experiencia significativa, que fortalece no solo el aprendizaje académico, sino también la identidad y la fraternidad comunitaria.

En la memoria de nuestros niños y jóvenes, este 12 de enero quedará como un día de bienvenida, de mira hacia el futuro, de crecimiento y de esperanza, recordando que cada año escolar es una nueva oportunidad para aprender, construir y soñar juntos para la Venezuela que todos queremos. CIBERPAZ/wtu/conIA



martes, 20 de enero de 2026

LA DESPEDIDA DEL “PADRE AMIGO” EN LOS CUROS

 

La despedida del padre claretiano José Yerli en Los Curos fue más que un acto comunitario: fue un momento lleno de emoción, gratitud y celebración de una historia de servicio profundo que marcó a toda la parroquia civil Osuna Rodríguez “Los Curos” del municipio Libertador en la ciudad de Mérida, del estado Mérida, Venezuela.

El evento, vivido con solemnidad y alegría, dejó en evidencia la conexión sincera y cercana que el padre Yerli estableció con la Gente de Los Curos durante los siete años que caminó a su lado.

La jornada comenzó con una eucaristía solemne en la que la comunidad se congregó para agradecer y recordar. En esa celebración, el padre Yerli, conocido cariñosamente como el “padre amigo”, se convirtió en el protagonista no solo de los gestos litúrgicos, sino del cariño expresado en cada mirada y palabra. A lo largo de siete años, su presencia en Los Curos dejó huellas que van más allá de los muros de la parroquia Corazón de María: fueron gestos, encuentros, risas compartidas y consuelos en los momentos difíciles.

En su discurso de despedida, el padre Yerli agradeció a todos por su apoyo incondicional. Con la sencillez de quien ha vivido en comunidad, expresó que su vocación misionera lo llevará a nuevos lugares —porque su labor como claretiano es una misión que se despliega en distintos contextos— pero que siempre llevará en su corazón a la Gente de Los Curos.

Para comprender mejor el significado de la labor del padre Yerli, es importante recordar que él forma parte de la Congregación de los Misioneros, Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos como los padres claretianos.

Esta Congregación fue fundada en el siglo XIX por San Antonio María Claret, un sacerdote que dedicó su vida a la predicación, la formación cristiana y el servicio a los más pobres, especialmente en tiempos de grandes necesidades sociales y espirituales.

La espiritualidad claretiana se caracteriza por una misión activa: escuchar a las personas, acompañarlas en sus luchas, enseñar con el corazón y dar testimonio del amor de Dios en cada obra concreta. Como enseñó Claret, la misión no se reduce a los templos sino que se despliega en la vida misma de las comunidades.

Ser misionero claretiano implica, por tanto, una entrega constante: estar donde se necesita la palabra de consuelo, el acompañamiento fraterno, la esperanza renovada. Esta forma de vivir la fe se traduce en acciones que transforman las relaciones humanas y fortalecen el tejido social y espiritual de cada comunidad a la que se sirve.

La despedida en Los Curos continuó con mensajes de distintos grupos de la Iglesia Corazón de María, quienes compartieron palabras de afecto, buenos deseos y gratitud hacia el padre Yerli posterior a la celebración eucarística.

Estos mensajes —entre lágrimas y sonrisas— reflejaron lo que muchos sintieron durante su estancia: un siervo de Dios cercano, atento, y comprometido con el crecimiento espiritual de cada persona.

Las canciones, los cantos y los momentos de confraternidad que siguieron a la celebración eucarística llenaron la tarde de música y alegría. Se compartieron canapés, abrazos y vivencias que hablaron de gratitud por el trabajo pastoral, pero también de esperanza: esperanza de que los aprendizajes, las experiencias y los vínculos creados se conviertan en semillas de paz y fortaleza para el futuro.

Este encuentro comunitario no fue simplemente una despedida, sino una celebración de vida, de fe y de impacto. Cada gesto y palabra expresada por la Gente de Los Curos resonó como testimonio de la forma en que un pastor, desde su vocación, puede sembrar alegría y acompañar procesos de crecimiento humano y espiritual.

Walter Trejo Urquiola, integrante de la Pastoral Justicia, Paz e Integridad con la Creación (JPIC) resaltó: “El padre Yerli no solo fue un sacerdote que cumplió con sus deberes litúrgicos. Fue un misionero que sembró fe, esperanza y amor. Caminaba por Los Curos saludando siempre con su “hermanazo”. Dejó enseñanzas profundas en cada gesto: la importancia del acompañamiento personal, la escucha atenta, la presencia constante en los momentos de dificultad y el gozo compartido en las celebraciones”.

Su vocación claretiana —inspirada en una tradición misionera que busca transformar las realidades desde la vivencia del Evangelio— encontró en Los Curos un lugar para hacer carne su ministerio, acercándose a las personas con humildad y con un corazón abierto.

Así, la despedida del padre Yerli se convierte en un capítulo de gratitud y de esperanza, un momento para recordar que la fe no solo se profesa con palabras, sino con miradas, con manos tendidas, con acompañamiento y con el compromiso de construir juntos historias de paz y de amor en los lugares donde vivimos y servimos.

El padre Yerli es de esos padres claretianos que siempre se recuerdan con amor y con un infinito agradecimiento por haber sido parte de la Gente de Los Curos que construye el Reino de Dios. CIBERPAZ/wtu/conIA



lunes, 12 de enero de 2026

EL PUENTE DEL SECTOR F COMIENZA A RENACER

 

Ante la preocupación colectiva y el riesgo latente que representaba el deterioro del puente peatonal del sector F, la acción organizada no tardó en hacerse presente.

Gracias a la labor comprometida de las autoridades comunales del sector F, encabezadas por la señora Betty Márquez, y con el apoyo solidario de vecinas y vecinos, se dio inicio a un proceso de recuperación de este importante paso peatonal que conecta a la Gente de Los Curos con la parada de transporte urbano.

Como primera medida, se procedió a la colocación de una estructura de hierro que impide el paso de motos por el puente, reafirmando su carácter exclusivamente peatonal.

Esta acción representa un avance significativo en la garantía de seguridad, especialmente para los niños y las niñas, personas mayores y demás transeúntes que diariamente cruzan el puente rumbo a la parada del sector F. La restricción del tránsito de motos no solo protege la infraestructura, sino que también devuelve tranquilidad a las familias de la comunidad.

De igual manera, se realizaron trabajos de relleno de los huecos tanto del puente como del camino de acceso, utilizando cemento, lo que mejora notablemente las condiciones de tránsito y reduce el riesgo de caídas o accidentes. Estas acciones, aunque sencillas, son expresión concreta del valor de la participación comunitaria cuando se articula con liderazgo y sentido de bien común.

En los próximos días está prevista la colocación de la reja de la baranda del puente, lo que permitirá completar esta fase de recuperación y reforzar aún más la seguridad del paso peatonal. El proceso vivido en el sector F demuestra que, cuando la comunidad se organiza y asume el cuidado de sus espacios, es posible transformar la preocupación en acción y el deterioro en esperanza.

El puente peatonal del sector F no solo comienza a recuperar su estructura, sino también su significado como símbolo de unión, cuidado compartido y construcción de paz desde lo cotidiano, valores que unen a la Gente de Los Curos. CIBERPZ/WTU/conIA

 


viernes, 9 de enero de 2026

El puente peatonal del Sector F: un clamor silencioso de la Gente de Los Curos

 

En el sector F de Los Curos se levanta un puente peatonal que, desde hace más de quince años, ha sido una vía esencial de comunicación para las comunidades de toda la zona. Por él transitan diariamente mujeres, hombres, personas mayores, jóvenes, estudiantes y trabajadores que se dirigen a la parada de las busetas de la Línea La Otra Banda, ubicada al final de la calle 8 de la urbanización La Mata. Más que una estructura de concreto y metal, este puente ha sido un enlace vital con el transporte urbano y, por ende, con la vida cotidiana de la comunidad.

Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento han dejado huellas profundas. En los últimos años su deterioro se hizo cada vez más evidente, hasta que en diciembre de 2025 la cerca metálica, corroída por el óxido, cedió y cayó a la quebrada que corre bajo el puente. A ello se suman los huecos en el camino de cemento, causados principalmente por el paso constante de motos, pese a tratarse de un espacio destinado exclusivamente al tránsito peatonal. Esta situación ha generado incomodidad, inseguridad y temor entre quienes lo utilizan a diario.

Tras la caída de la cerca, los comentarios no se hicieron esperar. En cada conversación surgían frases cargadas de preocupación: “¿Qué pasará si el puente se cae?”, “este daño es consecuencia del uso indebido por parte de los motorizados”, “¿cómo haríamos para llegar al transporte si deja de funcionar?”. No obstante, aunque la inquietud era generalizada, fueron pocas las personas que se acercaron a las autoridades comunales del sector F para ofrecer apoyo concreto en la búsqueda de soluciones y en la prevención de un posible accidente.

Así, para finales de 2025, el puente peatonal de la parada del sector F se convirtió en un verdadero dolor de cabeza colectivo y en una de las peticiones más repetidas, casi como un deseo lanzado al cielo en tiempos decembrinos. Más allá de la espera, esta realidad interpela a la corresponsabilidad ciudadana, al cuidado de los bienes comunes y a la necesidad de organizarse como comunidad para proteger aquello que garantiza el bienestar de todos.

El puente sigue allí, sosteniendo el paso diario de la Gente de Los Curos, pero también recordando que la paz cotidiana se construye con participación, cuidado compartido y compromiso comunitario. CIBERPAZ/WTU/conIA



miércoles, 7 de enero de 2026

Los Curos, crónica de una comunidad entre la angustia y la convivencia

 

La mañana del domingo posterior al sábado 3 de enero de 2026 amaneció distinta en Los Curos en la parroquia civil Osuna Rodríguez del municipio Libertador del estado Mérida, Venezuela.

No fue un amanecer común en la Gente de Los Curos, sino la avalancha de mensajes, audios y publicaciones que circularon desde muy temprano por las redes sociales.

Las noticias, muchas de ellas confusas y cargadas de dramatismo, hablaban de sucesos ocurridos en diversas ciudades del país, con especial énfasis en Caracas. En ese contexto, las comunidades de Los Curos comenzaron el día envueltas en una mezcla de angustia, nerviosismo e incertidumbre, sentimientos que se reflejaban en los rostros y en las conversaciones espontáneas entre vecinos.

El impacto emocional fue inmediato. Para muchas familias, la primera reacción fue intentar comprender qué estaba ocurriendo realmente y cómo podría afectar su cotidianidad. La información llegaba fragmentada, repetida y, en ocasiones, contradictoria.

Esa sensación de no tener certezas generó preocupación, especialmente en quienes recordaban experiencias pasadas de crisis y desabastecimiento. Sin embargo, a diferencia de otros momentos de tensión nacional, en Los Curos la respuesta inicial no fue el caos, sino una movilización silenciosa y organizada en torno a las necesidades básicas.

Desde tempranas horas de la mañana, las bodegas y pequeños negocios del sector abrieron sus puertas. Los comerciantes, conscientes del clima de inquietud, decidieron atender a la comunidad para garantizar el acceso a productos de primera necesidad. Harina, arroz, azúcar, aceite y algunos enlatados fueron los más buscados.

La dinámica de compra estuvo marcada por la prudencia: cada persona adquiría lo que podía según sus posibilidades económicas, sin que se registraran escenas de disturbios, saqueos o enfrentamientos. Las llamadas “compras nerviosas” existieron, pero se mantuvieron dentro de un marco de respeto y convivencia.

La situación económica, sin embargo, añadió un peso adicional a la jornada. Para algunos habitantes, conseguir recursos fue un reto inmediato. Hubo quienes recurrieron a préstamos entre familiares o vecinos, y otros intentaron comprar o vender dólares estadounidenses a precios muy elevados, reflejo de la incertidumbre y de la especulación que suele acompañar estos momentos. Aun así, estas transacciones se dieron de manera individual y dispersa, sin alterar el orden comunitario ni generar conflictos visibles en los espacios públicos.

Un hecho significativo de ese fin de semana fue el cierre del Mercado Municipal Don Clemente Lamus. Según el testimonio de una propietaria de un local, la decisión de no abrir se tomó por razones de seguridad. Este cierre obligó a muchas personas a depender exclusivamente de los pequeños comercios del sector, reforzando el papel de las bodegas como puntos clave de abastecimiento y encuentro social. La ausencia del mercado municipal se sintió, pero no derivó en descontrol, sino en una reorganización espontánea del consumo local.

Las colas frente a los negocios se convirtieron en algo más que simples filas para comprar alimentos. Allí, en esos espacios cotidianos, la gente encontró un lugar para drenar emociones. La espera sirvió para compartir miedos, expresar opiniones y repetir, una y otra vez, las noticias que circulaban por las redes sociales. Se hablaba de lo que había pasado en otras ciudades, se comparaban versiones y se intentaba separar los rumores de los hechos. En medio de la tensión, también hubo gestos de solidaridad: personas que cedían el turno sobre todo, a las personas mayores; que avisaban cuando llegaba algún producto o que simplemente escuchaban al otro con atención.

Uno de los elementos que más llamó la atención durante ese fin de semana fue la ausencia total de manifestaciones. No se registraron protestas ni concentraciones de ningún grupo, ni del oficialismo ni de la oposición. Las calles de Los Curos permanecieron tranquilas, sin presencia de consignas, pancartas o enfrentamientos. Este hecho, lejos de pasar desapercibido, fue interpretado por muchos como una señal del cansancio colectivo frente a la confrontación política y como una apuesta silenciosa por preservar la calma y la seguridad en las comunidades.

La experiencia vivida en Los Curos después del 3 de enero de 2026 dejó al descubierto varias realidades. Por un lado, evidenció la fragilidad emocional que generan las noticias difundidas sin filtros ni verificaciones claras, especialmente en contextos de alta sensibilidad social. Por otro, mostró la capacidad de las comunidades para autorregularse, priorizar el abastecimiento responsable y mantener la convivencia aun en medio de la incertidumbre.

Lejos de minimizar la angustia vivida, esta crónica busca mostrar cómo, en un escenario complejo, Los Curos respondió desde lo cotidiano: abriendo negocios, haciendo colas, conversando y cuidando el espacio común.

No hubo negación del miedo, pero tampoco se permitió que este se transformara en violencia. En ese equilibrio frágil entre preocupación y serenidad, las comunidades de Los Curos reafirmaron valores profundamente arraigados: el respeto mutuo, la solidaridad y la convicción de que, incluso en los momentos más inciertos, la vida colectiva puede sostenerse desde la paz cotidiana.

Así, el fin de semana posterior a los sucesos del 3 de enero no quedará solo como un recuerdo de tensión, sino como una muestra de cómo una comunidad popular enfrentó la incertidumbre sin perder su humanidad. Los Curos, una vez más, habló a través de sus gestos sencillos y de su capacidad para resistir emocionalmente sin renunciar a la convivencia. CIBERPAZ/conIA/WTU



Principio del formulario

 

Final del formulario

 

viernes, 2 de enero de 2026

LOS CUROS DESPIDE EL 31 DE DICIEMBRE 2025

 

La alegría que renace: Los Curos despide el 31 de diciembre de 2025 con esperanza y tradición.

Como es tradicional, el 31 de diciembre de 2025 la Gente de Los Curos volvió a latir con una alegría profunda, sencilla y compartida.

No fue una felicidad ruidosa ni pasajera, sino una que se construyó desde los gestos cotidianos, desde la fe, la familia y el encuentro entre vecinos.

Al caer la noche, cada sector comenzó a transformarse: las calles se llenaron de rostros expectantes, las casas olían a comida recién hecha y en el ambiente se sentía esa mezcla única de nostalgia por lo vivido y esperanza por lo que estaba por venir; además, los fuegos artificiales retumban el cielo de Los Curos.

Uno de los momentos más significativos del día fue la Misa de Fin de Año en la Iglesia Corazón de María. Allí, la comunidad se congregó para agradecer, reflexionar y encomendar el nuevo año que estaba por comenzar. La Eucaristía se convirtió en un espacio de recogimiento y unión, donde cada familia llevó en silencio sus alegrías, dificultades y sueños. Las palabras de fe resonaron con fuerza, recordando que, pese a las dificultades, Los Curos sigue siendo una comunidad que cree, que resiste y que camina unida. Al salir del templo, los abrazos, los apretones de manos y los deseos sinceros de bienestar sellaron ese momento espiritual que marcó el cierre del año.

Al regresar a los hogares, la celebración tomó un tono más íntimo y familiar. Los estrenos de ropa, especialmente en los niños, las niñas y jóvenes, llenaron las casas de sonrisas. Para muchos, ponerse una prenda nueva simbolizó renovación, dignidad y esperanza. No se trató solo de vestir algo distinto, sino de reafirmar la ilusión de comenzar el año con ánimo renovado. Los más pequeños se miraban orgullosos, mientras los adultos recordaban que, aun en tiempos complejos, el esfuerzo familiar sigue dando frutos.

La creatividad y la participación comunitaria se hicieron visibles con la quema del Año Viejo, una tradición que en Los Curos cobra un sentido especial. Durante días previos, niños y jóvenes elaboraron sus muñecos con cartón, telas usadas y mucha imaginación. Cada figura representó aquello que se deseaba dejar atrás: tristezas, problemas, dificultades y aprendizajes duros. Cuando llegó el momento de la quema, entre risas, comentarios y miradas cómplices, el fuego se llevó simbólicamente todo lo negativo del año que terminaba, dejando paso a la esperanza. Fue un acto cargado de simbolismo, donde las nuevas generaciones aprendieron que cerrar ciclos también es parte de crecer.

La cena de Fin de Año reunió a las familias alrededor de la mesa, convirtiéndose en uno de los momentos más esperados. En muchas casas, las hallacas, preparadas con dedicación y amor, ocuparon un lugar central. Su elaboración, que para algunas familias comenzó días antes, fue un verdadero ritual de encuentro: manos que se ayudan, historias que se cuentan y recetas que se transmiten de generación en generación. Cada hallaca fue más que un plato típico; fue un símbolo de identidad, unión y memoria colectiva.

Cuando la noche avanzó, la emoción fue en aumento. Como cada año, la típica canción que anuncia que faltan cinco minutos para las doce marcó el inicio de la cuenta regresiva. En Los Curos, ese momento se vive con intensidad: se ajustan los relojes, se sirven las últimas copas y se preparan los abrazos. Los segundos finales estuvieron cargados de expectativa, hasta que el sonido de la medianoche desató la alegría contenida.

Entonces llegaron las expresiones de “Feliz Año” entre vecinos y familias. Abrazos espontáneos, palabras de buenos deseos y sonrisas sinceras recorrieron las calles. Puertas que se abren, saludos que cruzan de acera a acera y fuegos artificiales modestos pero llenos de significado acompañaron el inicio del nuevo año. No importó cuán grande o pequeña fuera la celebración; lo esencial fue el sentimiento compartido de comenzar juntos.

Así, la Gente de Los Curos despidió el 2025 reafirmando su espíritu comunitario. Entre fe, tradición y convivencia, la gente demostró que la alegría auténtica nace del encuentro, de la solidaridad y del amor por lo propio. El 31 de diciembre no fue solo el cierre de un calendario, sino la confirmación de que, mientras exista unión y esperanza, siempre habrá motivos para celebrar y seguir construyendo comunidad.

Feliz Año 2026.