La comunidad de José Antonio Páez en la Parroquia Civil
Osuna Rodríguez de Los Curos, en el municipio Libertador del estado Mérida se
vistió de fiesta y sonrisas este fin de semana, en una emotiva jornada donde la
pastoral JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación) de la Iglesia Corazón
de María llevó a cabo una vibrante celebración conjunta por el Día del Niño y
el Día del Padre.
El evento, que reunió a decenas de familias, no solo fue un
espacio de recreación, sino una poderosa demostración de comunidad, fe y
esperanza acompañado por el padre claretiano Elvy Marcilla junto al grupo de la
Pastoral JPIC y la Comunidad de Base San José Bendito que tiene sede en la
comunidad de José Antonio Páez.
La jornada estuvo marcada por una atmósfera de profunda
alegría y unión. Desde tempranas horas, las risas de los niños y el bullicio de
los padres llenaron el aire, transformando el espacio en un oasis de felicidad.
El objetivo de esta doble celebración fue claro: honrar la
importancia de los más pequeños como pilares del futuro y reconocer la figura paterna
como guía y sostén fundamental de la familia al estilo de San José.
"Es hermoso ver a tantas familias reunidas, celebrando
la vida y el amor en medio de las dificultades", comentó una de las
integrantes de la Pastoral JPIC.
"Para nosotros en JPIC, trabajar con la comunidad
significa fortalecer estos lazos y sembrar semillas de esperanza y dignidad.
Ver las caras de felicidad de los niños y el orgullo de los padres es nuestra
mayor recompensa" comento la señora encargada de la Comunidad de Base San
José Bendito.
El evento ofreció una variedad de actividades diseñadas para
el disfrute de todas las edades. Las imágenes muestran a niños riendo mientras
reciben obsequios y dulces, juegos y dinámicas grupales que fomentaron la
cooperación y el trabajo en equipo, y momentos de sano esparcimiento para las
familias.
La presencia de jóvenes voluntarios y adultos, todos
ataviados con camisetas coloridas, simbolizó la intergeneracionalidad y el
compromiso comunitario que articula la Pastoral JPIC.
La verdadera magia de la celebración se reflejó en las
palabras de los propios protagonistas.
- Sofía
(9 años), con una sonrisa que le iluminaba el rostro tras recibir un
regalo sorpresa, compartió:
"¡Me encanta esta fiesta! Mis amigas y yo nos hemos divertido mucho
jugando. Me siento muy feliz y especial hoy".
- Mateo
(7 años), sosteniendo un pequeño juguete, expresó con entusiasmo: "¡Es el mejor día! Jugué mucho, comí dulces y me
regalaron esto. Ojalá todos los días fueran así de divertidos".
- Javier
(15 años), quien ayudaba en una de las actividades, reflexionó sobre el
evento: "A veces es difícil
encontrar cosas positivas que hacer aquí. Este evento es diferente porque
nos une a todos, nos hace sentir parte de algo bueno y nos da un espacio
seguro para jugar y estar en familia. Es genial ver que se preocupan por
nosotros".
El éxito de esta jornada no hubiera sido posible sin el
invaluable apoyo de aliados comprometidos con el bienestar social y espiritual.
JPIC extiende un profundo agradecimiento al Padre Elvy Marcella, cuya presencia y guía espiritual
enriquecieron la celebración, recordándonos la importancia de la fe como motor
de cambio y unión.
Asimismo, se reconoce la labor fundamental de los jóvenes del Movimiento Juvenil Soldedi,
cuyo entusiasmo, energía y dedicación fueron el alma de las actividades
recreativas y el servicio a la comunidad.
"El apoyo del Padre Elvy y los jóvenes de Soldedi ha
sido fundamental", añadió otra de las integrantes organizadoras de la
actividad. "Su compromiso nos permite ampliar nuestro alcance y llevar
alegría a más corazones. Juntos, estamos construyendo comunidad y demostrando
que, con fe y trabajo en conjunto, podemos transformar realidades".
La celebración en José Antonio Páez dejó una huella
imborrable en los corazones de sus habitantes, recordándonos que, incluso en
tiempos desafiantes, la unidad, la alegría y la solidaridad son las
herramientas más poderosas para construir un futuro mejor para todos.
CIBERPAZ/conIA/wtu

