Las comunidades de
Los Curos, en el municipio Libertador de la ciudad de Mérida, recuerdan con
profundo cariño y gratitud la vida y el servicio de la Hermana Asunción, religiosa de la
Congregación de las Hermanas Concepcionistas, quien dejó una huella imborrable
durante su paso misionero por esta comunidad en la década de los años ochenta.
Su partida ha
despertado entre vecinos, catequistas y antiguos estudiantes un sentimiento
compartido de agradecimiento por una vida entregada a Dios y al servicio de los
demás.
La
Hermana Asunción se destacó por su gran espíritu misionero y por su profunda
vocación educativa. Fue una mujer consagrada a Dios que comprendió el valor de
formar a las nuevas generaciones desde la fe, la solidaridad y el compromiso
con la comunidad. Su presencia en Los Curos estuvo marcada por una actitud
cercana, sencilla y siempre dispuesta a acompañar a quienes más lo necesitaban.
Durante
aquellos años, las Hermanas Concepcionistas establecieron una sede en la parte
baja de la comunidad de Los Curos, desde donde desarrollaron diversas acciones
pastorales y sociales que contribuyeron a fortalecer la vida comunitaria. Junto
a la Hermana Isabel Carzola,
la Hermana Asunción impulsó un trabajo constante en la formación religiosa, la
catequesis de niños y jóvenes, así como en la organización de actividades que
promovían valores cristianos y el sentido de comunidad.
Su
misión no se limitaba al espacio de la iglesia o a los encuentros formativos.
También realizaba visitas a personas enfermas, acompañaba a familias en
momentos difíciles y se acercaba con sensibilidad a quienes vivían en
condiciones de mayor vulnerabilidad. Este compromiso con los más necesitados
hizo que su presencia fuera muy valorada y querida por los habitantes de la
comunidad.
La
Hermana Asunción también dedicó especial atención a los adolescentes y a las
mujeres jóvenes del sector. Promovía encuentros, actividades formativas y
espacios de reflexión que buscaban fortalecer la autoestima, la responsabilidad
y el sentido de vida en las nuevas generaciones. Muchas personas que hoy forman
parte activa de la comunidad recuerdan con gratitud aquellos espacios de
formación que marcaron su crecimiento humano y espiritual.
Con
el paso de los años, la memoria de su trabajo misionero ha permanecido viva en
el corazón de quienes compartieron con ella momentos de fe, servicio y
fraternidad. Para muchos vecinos de Los Curos, su figura representa una etapa
significativa en la historia comunitaria, cuando la presencia de las religiosas
contribuía a fortalecer la organización y la vida pastoral del sector.
Hoy,
al conocerse la noticia de su partida, la comunidad eleva una oración
agradecida por su vida y por todo lo que sembró en estas tierras merideñas. Su
testimonio recuerda que la misión se construye en los pequeños gestos
cotidianos: acompañar, escuchar, educar y servir con amor.
Los
Curos agradece profundamente su paso misionero por esta bella comunidad y se
une en oración por su eterno descanso. Su legado permanece en la memoria de
quienes la conocieron y en los valores que ayudó a sembrar.
Hermana Asunción, adelante,
siempre adelante. Su vida sigue siendo inspiración para
continuar construyendo comunidades de fe, solidaridad y esperanza.
CIBERPAZ/conIA/wtu

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