En el sector F de Los Curos se levanta un puente peatonal
que, desde hace más de quince años, ha sido una vía esencial de comunicación
para las comunidades de toda la zona. Por él transitan diariamente mujeres,
hombres, personas mayores, jóvenes, estudiantes y trabajadores que se dirigen a
la parada de las busetas de la Línea La Otra Banda, ubicada al final de la
calle 8 de la urbanización La Mata. Más que una estructura de concreto y metal,
este puente ha sido un enlace vital con el transporte urbano y, por ende, con
la vida cotidiana de la comunidad.
Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento
han dejado huellas profundas. En los últimos años su deterioro se hizo cada vez
más evidente, hasta que en diciembre de 2025 la cerca metálica, corroída por el
óxido, cedió y cayó a la quebrada que corre bajo el puente. A ello se suman los
huecos en el camino de cemento, causados principalmente por el paso constante
de motos, pese a tratarse de un espacio destinado exclusivamente al tránsito
peatonal. Esta situación ha generado incomodidad, inseguridad y temor entre
quienes lo utilizan a diario.
Tras la caída de la cerca, los comentarios no se hicieron
esperar. En cada conversación surgían frases cargadas de preocupación: “¿Qué
pasará si el puente se cae?”, “este daño es consecuencia del uso indebido por
parte de los motorizados”, “¿cómo haríamos para llegar al transporte si deja de
funcionar?”. No obstante, aunque la inquietud era generalizada, fueron pocas
las personas que se acercaron a las autoridades comunales del sector F para
ofrecer apoyo concreto en la búsqueda de soluciones y en la prevención de un
posible accidente.
Así, para finales de 2025, el puente peatonal de la parada
del sector F se convirtió en un verdadero dolor de cabeza colectivo y en una de
las peticiones más repetidas, casi como un deseo lanzado al cielo en tiempos
decembrinos. Más allá de la espera, esta realidad interpela a la
corresponsabilidad ciudadana, al cuidado de los bienes comunes y a la necesidad
de organizarse como comunidad para proteger aquello que garantiza el bienestar
de todos.
El puente sigue allí, sosteniendo el paso diario de la Gente
de Los Curos, pero también recordando que la paz cotidiana se construye con
participación, cuidado compartido y compromiso comunitario. CIBERPAZ/WTU/conIA

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