Cátedra de la Paz

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Hagamos la Paz en paz

lunes, 31 de octubre de 2016

CLARET PROMOTOR DE ACTIVIDADES EN COMUNIDAD



En el viaje hacia La Habana aprovechó para dar una misión a bordo para todos los pasajeros, oficialidad y tripulación. Y al fin... Cuba. Seis años gastaría Claret en la diócesis de Santiago de Cuba, trabajando incansablemente, misionando, sembrando el amor y la justicia en aquella isla en la que la discriminación racial y la injusticia social reinaban por doquier.
Fue un Arzobispo evangelizador por excelencia.  Renovó todos los aspectos de la vida de la iglesia: sacerdotes, seminario, educación de niños, abolición de la esclavitud...  En cinco años realizó cuatro veces la visita pastoral  de la diócesis.  El pueblo de Baracoa, por ejemplo, tenía 62 años que no veía obispo alguno.
Se enfrentó a los capataces, les arrancó el látigo de las manos... Un día reprendió a un rico propietario que maltrataba a los pobres negros que trabajaban en su hacienda. Viendo que aquel hombre no estaba dispuesto a cambiar de conducta, el Arzobispo intentó darle una lección. Tomó dos trozos de papel, uno blanco y otro negro. Les prendió fuego y pulverizó las cenizas en la palma de su mano. "Señor, -le dijo- ¿podría decir qué diferencia hay entre las cenizas de estos dos papeles? Pues así de iguales somos los hombres ante Dios".
Hoy, Claret nos hace el llamado a diario de trabajar por la Comunidad de Los Curos, con amor y dedicación, viéndonos como hermanos/as, no como rivales por cuestiones religiosas, políticas, sexuales, etc.
Hoy Claret nos pide que sigamos promoviendo actividades, grupos, ideas, para hacer de Los Curos un semillero de esperanza, de participación y de construcción del Reino de Dios.
Palabras pronunciadas en la Procesión a Claret en el marco de la Semana Claret: Ayer, Hoy y Siempre organizada en Los Curos del 26 al 30 de Octubre 2016, con la participación de todos los grupos religiosos y sociales (entre ellos, Cátedra de la Paz/Universidad de Los Andes)

domingo, 30 de octubre de 2016

CLARET CON LA PAZ



Y el 7 de mayo de 1950 el Papa Pío XII lo proclamó SANTO. Estas fueron sus palabras aquel memorable día: "San Antonio María Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante. De apariencia modesta, pero capaz de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, aún en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios".
Quisimos en esta estación, mostrar un resumen de quien fue Antonio María Claret; que junto con otros mártires que viven en todos los tiempos, como el Mons. Oscar Arnulfo Romero; ambos trabajaron  por la Paz en cada tiempo que vivieron.
Para nosotros/as, en Cátedra de la Paz nos identificamos con Claret por su humildad y visión de transformar el mundo que le toco vivir, de allí su vigencia en pensamiento y obra con los padres Claretianos. Para nosotros/as, seguimos al píe como decía el Mons. Romero: CREER ES TRANSFORMAR.
Creamos entonces, nosotros/as en este tiempo que vivimos de confusiones y desesperanzas, que lo que hacemos desde el amor a Dios y a la Virgen, en las cosas que hacemos en la comunidad, de que debemos cada día CREER en lo que hacemos, para TRANSFORMAR nuestras propias realidades. Porque, la PAZ DEBE SER NUESTRO COMPROMISO como cristianos, como hermanos, como Constructores de Paz.
Palabras pronunciadas en la Procesión a Claret en el marco de la Semana Claret: Ayer, Hoy y Siempre organizada en Los Curos del 26 al 30 de Octubre 2016, con la participación de todos los grupos religiosos y sociales (entre ellos, Cátedra de la Paz/Universidad de Los Andes)

sábado, 29 de octubre de 2016

LA JUSTICIA EN EL PENSAMIENTO DE CLARET



Claret nos diría hoy,  La  situación  de  injusticia  y  de  opresión,  de  violencia  sistemática  de  los  derechos  humanos,  padecidos  también  por   una  gran  parte  de  la  misma  humanidad.  Es una tarea urgente que debemos emprender, quienes somos llamados o quienes nos decimos que somos cristianos.
La Justicia en todas sus manifestaciones debe ser el norte de todo buen cristiano o cristiana; no podemos dejar pasar las injusticias; debemos denunciarlas, pero debemos atenderlas respetando al otro/a; debemos ser justos como comunidad, como familia y como persona.
Debemos, abrazar cada día en nuestras acciones a la Justicia. Debemos creer en las instituciones garantes de la Justicia, rechazar todas las intenciones de tomar la justicia por nuestras manos.
Palabras pronunciadas en la Procesión a Claret en el marco de la Semana Claret: Ayer, Hoy y Siempre organizada en Los Curos del 26 al 30 de Octubre 2016, con la participación de todos los grupos religiosos y sociales (entre ellos, Cátedra de la Paz/Universidad de Los Andes)